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El coronavirus provoca un reguero de congresos y eventos cancelados

El coronavirus COVID-19 no deja de causar estragos a lo largo y ancho del mundo. Originado en la ciudad china de Wuhan a finales del pasado año y extendiéndose ya comenzado este 2020 al resto del territorio de la provincia de Hubei primero, al resto del país después y, en último lugar, a diferentes estados fuera de China, la enfermedad no cesa su propagación.

Las consecuencias son múltiples, más allá de aquellas que afectan de manera directa a las personas contagiadas y los fallecidos causados por el coronavirus COVID-19. La economía mundial, que ya miraba 2020 con especial preocupación por los diferentes factores que se venían experimentando desde hace un tiempo, observa a la nueva enfermedad como un catalizador importante a través del cual la actividad de los mercados se puede ver resentida en gran medida.

El coronavirus provoca un reguero de congresos y eventos cancelados

Y es que pese a los contínuos recordatorios de medidas para su prevención, el virus sigue extendiendose y su impacto creciendo en todo el mundo.

Por el momento, tanto eventos de profesionales como concentraciones e incluso cierres de fábricas son ya algunas de las consecuencias que han perjudicado de manera directa a sectores de lo más diverso. La extensión del coronavirus, que se propaga a través del contacto directo con una persona infectada o superficies, por ejemplo, que la misma haya tocado con anterioridad, ha llevado a extremar las medidas de precaución y, como consecuencia, limitar aquellas citas con un alto número de participantes.

Las grandes ferias, celebraciones deportivas o conciertos son focos que han sido considerados de contagio según la zona y, aunque por el momento no se ha recomendado su suspensión de manera masiva en la mayor parte del mundo, muchos han sido ya cancelados como medida cautelar. Decisiones polémicas, en cualquier caso, en las que las partes más interesadas ponen de manifiesto las cuantiosas pérdidas que el no celebrar eventos masivos supone, dado el alto interés y volumen de negocios generado.

Desde Japón hasta Estados Unidos, pasando por Suiza, Italia o incluso España, los profesionales afectados de diferentes sectores se cuentan ya por los cientos de miles, con un número que no está previsto que cese en su aumento de cara al futuro más próximo. Son los otros afectados por el COVID-19.

Un febrero negro

Aunque enero transcurrió sin demasiados sobresaltos dado el estado temprano de la enfermedad, en febrero comenzó a anticiparse que la situación podía ser más grave de lo que parecía, siendo España uno de los primeros países que se vio, de manera indirecta, afectado por ello. Porque tras varios días de incertidumbre, la organización del Mobile World Congress decidía cancelar la edición anual del evento en Barcelona.

El cónclave, que habría reunido a más de 100.000 personas este año en la Ciudad Condal, anunció su no celebración tras varios días de fugas por parte de empresas importantes del sector, como LG, Ericsson, Facebook o Nokia. La feria más importante de tecnología móvil deja en la capital catalana cerca de 500 millones de euros, que en este caso se esfumaban tras una reacción en cadena por temor a que los empleados de las citadas tecnológicas pudiesen contagiarse en los pabellones de la Fira, donde el contacto de unas personas con otras es inevitable.

Paralelamente, empresas como Xiaomi, Oppo o Huawei, que tenían eventos programados para el fin de semana anterior, reprogramaban sus acontecimientos y los convertían en no presenciales, emitiéndose de manera virtual para evitar así cualquier problema derivado de confinar a cientos de personas en un lugar cerrado.

No serían los únicos, sin embargo. Poco después del MWC era Foodex, la mayor feria de alimentación del mundo, la que desconvocaba su evento de este año en Japón, que estaba llamado a congregar a cerca de 90.000 fieles de la industria alimentaria. La mayor proximidad con China y el comienzo de la expansión del coronavirus COVID-19 terminaron por decidir el futuro de un evento de calado internacional que, como otros que le seguirían, no llegaba a buen puerto.

De igual modo, a finales de febrero era oficialmente cancelado el Salón del Automóvil de Ginebra, una de las principales citas en suelo europeo tanto para fabricantes como para otras empresas del sector automovilístico. Una decisión que llegaba, en cierta medida, por la imposición del Gobierno suizo por la cual se prohibían las celebraciones de eventos en los que hubiera una aglomeración de más de 1.000 personas.

"Lamentamos esta situación, pero la salud de todos los participantes es nuestra principal prioridad y la de nuestros expositores. Este es un caso de fuerza mayor y una pérdida tremenda para los fabricantes que han invertido masivamente en su presencia en Ginebra", explicaba Maurice Turrettini, responsable de la organización del congreso. "Sin embargo, estamos convencidos de que entenderán esta decisión". Un mensaje en la línea de los esgrimidos también en los anteriormente citados, donde el factor de la salud y la excepcionalidad del momento marcaba las cancelaciones.

El CP+ 2020, uno de los principales eventos de fotografía a nivel mundial, con alrededor de 70.000 concurrentes. Es otra de las bajas en territorio japonés, que deja a la región especialmente trastocada en este ámbito.

Las bajas continúan por el COVID-19

Pero si había quienes confiaban con que la concusión de febrero traería algo de calma al panorama de los eventos internacionales, nada más lejos de la realidad. En diferentes ámbitos, pero de manera muy especial en el de la tecnología, donde en los primeros meses del año suelen darse cita las grandes empresas para compartir sus novedades, las cancelaciones y ferias aplazadas no dejan de sucederse, dando lugar a un panorama desolador para empresarios y sectores asociados como el de la hostelería, que cuenta con estas grandes celebraciones en sus cuentas anuales.

Entre los caídos recientemente se encuentran el Facebook F8 y el Google I/O, dos convocatorias que realizan anualmente estas grandes empresas de Silicon Valley para avanzar sus próximos pasos a la comunidad de desarrolladores y el resto del público, en general. Ambos eventos se encontraban programados para tener lugar el próximo mes de mayo en California, pero ninguna de las dos firmas ha querido esperar más para comunicar que este año evitarían su celebración por precaución ante el nuevo coronavirus COVID-19.

"A la luz de las crecientes preocupaciones en torno a COVID-19, hemos tomado la difícil decisión de cancelar el componente presencial del F8 este año, a fin de priorizar la salud y la seguridad de nuestros socios desarrolladores, empleados y todos los que ayudan a realizar F8", aseguraban desde la compañía liderada por Mark Zuckerberg. En la misma línea, la gigante de Mountain View expresaba que "Debido a las preocupaciones sobre el coronavirus (COVID-19), y de acuerdo con la guía de salud de los CDC, la OMS y otras autoridades de salud" se veían obligados a cancelar también su evento en vivo, celebrado en su sede de Silicon Valley.

Apenas unos días atrás era la Game Developers Conference (GDC), una de las citas de cabecera de la industria del videojuego, la que decidía aplazar su evento, programado para este mismo mes de marzo en San Francisco. En su lugar, confían en poder celebrarlo a finales de verano, esperando que para entonces la situación en torno al virus se halla relajado.

El último de ellos –por el momento, pues no pasarán demasiados días hasta que otro nuevo engrase la lista– ha sido el festival South by Southwest (SXSW) de tecnología, música y videojuegos el que se veía obligado a suspender sus actividades por primera vez en 34 años, que deberían haber tenido lugar a finales de mes en Austin, Texas. El impacto en la economía local se estima en más de 300 millones de dólares.

Un futuro incierto

A todas las bajas mencionadas han de sumarse, por descontado, aquellas de festivales de música, conciertos o partidos de fútbol que no llegarán a tener lugar debido a las recomendaciones de las autoridades de no celebrar eventos con altas concentraciones de personas. El impacto es tal, que hasta la última película de la saga James Bond, 'Sin tiempo para morir', ha retrasado su estreno de abril a noviembre con el fin de contar con una llegada a los cines en una situación más estable que apuntale la recaudación.

Todo ello mientras el futuro de los eventos que, por ahora, siguen en pie y se encuentran más o menos próximos, se mantiene totalmente en el aire. Son citas como la Electronic Entertainment Expo (E3), la gran conferencia anual de videojuegos de Los Ángeles; la Worlwide Developers Conference de Apple (WWDC), que convoca a miles de personas en la también californiana ciudad de San José; o la Microsoft Build, planificada para tener lugar en la ciudad de Seattle, Washington.

Todas ellas deberían acontecer entre los meses de mayo y junio, razón por la cual aún no se han tenido noticias acerca de su cancelación. La sombra sobre las mismas, no obstante, sobrevuela de manera evidente y, si la situación no mejora de manera inminente, se enfrentarán al mismo fracaso que las anteriores.

Por último, otra de las grandes incógnitas que permanece en el aire es la celebración de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, que también se ven amenazados por el coronavirus COVID-19. Por el momento, la organización ha repetido en sucesivas ocasiones que no se plantean el cancelar la mayor congregación deportiva a nivel mundial, pero que se tomarán las medidas oportunas cuando la fecha de comienzo se encuentre más próxima.

Lo único claro a día de hoy es que el coronavirus COVID-19 tendrá un impacto mucho mayor en la economía y el desarrollo de la actividad profesional y social de lo que se había previsto en un principio y que, sin lugar a dudas, 2020 será un año recordado por esta nueva enfermedad.